Voluntariado en Chiapas. Casa Gandhi y el Festival CompARTE

Casa Gandhi

Uno de los sueños de mi vida era viajar a Chiapas y conocer de primera mano el movimiento zapatista. Siempre he sentido una enorme admiración por su capacidad de lucha, de resistencia, de organización. Por su dignidad rebelde. Y como todo deseo que parte desde el corazón se cumple, por fin llegó el momento. Tenía en mi mano el billete de avión hacia Cuba y de allí, a México.

Y es que, como bien dijo el Subcomandante Marcos, “la libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes se desvelan y caminan la noche para alcanzarla”. Así, caminando, llegué a conocer el Caracol Zapatista de Oventic. Un sueño que me permitió conocer a personas maravillosas y vino acompañado de aprendizajes y experiencias que me marcaron de por vida.

¿Qué es el movimiento zapatista?
Para quien no lo sabe (y a modo resumido) el zapatismo hace referencia a un movimiento formado por campesinos pertenecientes a diferentes grupos indígenas que en el año 1994 se rebelaron, en el estado mexicano de Chiapas, bajo la organización del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. El levantamiento llegó a toda la comunidad internacional debido a sus demandas de justicia y reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas. Pedían (y hoy lo siguen haciendo) la propiedad sobre las tierras arrebatadas a las comunidades indígenas, un mejor reparto de la riqueza y la participación de las diferentes etnias tanto en la organización de su estado (Chiapas) como del país.

Trabajar como voluntario en la selva de Chiapas

Casa Gandhi, aprendiendo la autogestión

Lo teníamos claro. Íbamos a viajar a Chiapas. Y queríamos hacerlo de forma responsable, conociendo la verdadera realidad de sus habitantes. ¿Qué mejor manera de hacerlo que a través de un voluntariado? Así conocimos a Kiara Beltramello y su proyecto, Casa Gandhi.

Casa Gandhi en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México

Una escuela autogestionada ubicada en la Ranchería de los Alcanfores, en las montañas que rodean a San Cristóbal de las Casas, una reserva ecológica de los pueblos indígenas resguardada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Allí el turismo no llega. O sí, porque en estas zonas residen los niños que cada día bajan a la ciudad a vender a los turistas.

Niños de Casa Gandhi

Para estos niños, Casa Gandhi es un refugio. Allí no solo reciben un refuerzo escolar y una educación alternativa, sino que también desarrollan una conciencia social basada en el respeto: respeto a la libertad, a la infancia, a las mujeres, a los ancianos, a la madre tierra. El objetivo es ofrecerles las herramientas necesarias para que puedan convertirse en adultos con pensamiento crítico. Todo ello utilizando el juego, el arte, la creatividad y el ingenio.

Talleres Casa Gandhi

Juego en Casa Gandhi

Casa Gandhi crece y se desarrolla día a día, paso a paso —lentos pero con el corazón puesto—, gracias al trabajo de los voluntarios. En el mes que estuvimos en la casa, además de los talleres con los niños, también trabajamos en la construcción de un corral para las gallinas y en las escaleras que dan acceso a la parte baja del terreno donde se alojan los animales y el huerto. Siempre utilizando técnicas de bioconstrucción y reciclando en la medida de lo posible. Por ejemplo, las escaleras las hicimos con neumáticos viejos, y las paredes de la casa de gallinas con botellas de plástico rellenadas con más plásticos que de otro modo habrían ido a parar a la basura.

Organización colectiva en Casa Gandhi

Si tuviera que escoger una sola palabra para definir a Casa Gandhi diría COLECTIVIDAD. Todo se organiza en reuniones y siempre de común acuerdo. Cada persona tiene su propia voz y siempre hay espacios abiertos para ejercitar el derecho a la palabra. Las reuniones son sumamente importantes.

Los voluntarios en Casa Gandhi vienen y van. Todos son bienvenidos. El único requisito es ser respetuoso y cumplir con las tareas asignadas. Para todo lo demás, libertad absoluta. Siempre con organización, claro. Y es que durante el mes que estuvimos en la casa, llegamos a ser 11 voluntarios. Lo que quiere decir 11 personas viviendo a tiempo completo en el mismo espacio. 4 en la casa de voluntarios y 7 en el tapanco (el altillo de la cocina). El orden es muy importante y cada uno debe tener muy claro cuál es su tarea. Y es que las tareas de cada uno también afectan al resto de los habitantes de la casa. Por ejemplo, si a mí me toca hacer la comida y se me olvida, ¡nadie va a comer ese día!

Exteriores de Casa Gandhi.
Casa Gandhi está ubicada en una reserva ecológica.

La organización colectiva se planifica en una reunión semanal donde acuden todos los habitantes de Casa Gandhi. Allí se decide quién se hará cargo de cada tarea. Por un lado, se asignan las labores de la casa (cocinar, limpiar, recoger pasto para los animales, dar de comer a los animales, limpiar los caminos de la casa y recoger leña…). Todos hacemos de todo y vamos rotando. Y por otro lado, los trabajos de construcción y los talleres con los niños. En esta reunión también se evalúa la semana anterior y se plantean nuevas propuestas de trabajo, si las hay.

Así, colectivamente, se están dando pasos de gigante para llegar a la autogestión completa. Hace poco inauguraron una casa para las cabras, un invernadero y un baño seco para los habitantes del tapanco (el altillo de la cocina donde llegamos a dormir 7 personas). ¡Estoy deseando volver y ver todos los avances!

Festival CompARTE por la Humanidad

Estuvimos trabajando y aprendiendo en Casa Gandhi durante cinco semanas, julio y la primera semana de agosto de 2017. Realmente creo que llegamos en el mejor momento del año. Nosotras no lo sabíamos, ni siquiera conocíamos de qué se trataba, pero quedaban pocas semanas para que se celebrara el Festival CompARTE por la Humanidad.

Se trata de un evento organizado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) dentro del marco de su resistencia para compartir la creatividad que hay en el mundo. Y es que el arte es la columna vertebral a través del cual el movimiento zapatista ha creado un diálogo sin precedentes entre las comunidades en resistencia indígena, la sociedad civil y la comunidad internacional. Como ellos bien dicen es el arte donde entran muchas artes. Es allí donde no se necesita traducción. Donde personas de todo el mundo se reúnen y se entienden. Personas que comparten el mismo respeto por la humanidad, la crítica social, la confianza en el otro, la solidaridad y la rebeldía.

¡Y Casa Gandhi iba a participar! Los niños (todos) cantaríamos una canción llamada “Corazón de coca”, una crítica a la comida basura y un oda a la soberanía alimentaria. Os invito a que la escuchéis, los niños aprendimos un montón y nos lo pasamos en grande.

El CompARTE en el Caracol de Oventic

Nosotros cantamos en la Universidad de la Tierra en San Cristóbal de las Casas. Allí se reunieron artistas de todos los lugares del mundo para mostrar su resistencia y rebeldía a través de su trabajo. Los compas zapatistas eran los espectadores. Pero ellos también querían enseñarnos su arte. Y así nos invitaron a su casa. La segunda parte del festival se celebró en el Caracol de Oventik. Allí los zapatistas serían los artistas y nosotros los espectadores. Cambiamos los papeles.

¿Qué son los Caracoles?

Voy a intentar explicaros (por encima) la organización zapatista para que pueda entenderse todo un poco mejor.

Los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas son lo que denominaríamos los pueblos zapatistas. Territorios autogobernados bajo control de las bases de apoyo zapatistas. Esto quiere decir que ningún mando de EZLN puede ocupar cargos de autoridad en estos espacios. El gobierno de los Municipios Autónomos recae en los Consejos Autónomos.

Los Caracoles son los espacios donde se organizan los Municipios Autónomos de una misma región y sus funciones son las de coordinar la relación entre comunidades, de las comunidades con el EZLN y de las comunidades con el mundo exterior. Hay cinco Caracoles y cada uno está gestionado a través de una Junta de Buen Gobierno, formadas por los representantes de los Municipios Autónomos. Sus miembros son rotativos, nombrados por el pueblo, reemplazables en todo momento y cumplen el principio zapatista de “mandar obedeciendo”.

En resumen, los zapatistas actualmente están organizados en cinco Caracoles formados por una treintena de municipios y gestionadas por las Juntas de Buen Gobierno, que funcionan de forma autónoma y totalmente desvinculada del gobierno mexicano.

El Caracol de Oventic está ubicado a más de 2000 metros de altitud en Los Altos de Chiapas, en el municipio autónomo San Andrés Sakamch’en de los pobres, a unos 40 km de San Cristóbal de las Casas. Las combis para llegar a Oventic salen desde el Mercado de San Cristóbal de las Casas y tardan una hora en recorrer la sinuosa carretera plagada de curvas que atraviesa la selva. El cartel de la entrada te anuncia claramente: “Está usted en territorio zapatista. Aquí manda el pueblo y el gobierno obedece“. Imposible no pensar que esta debería ser la norma y no la excepción.

Allí pasamos dos días contemplando las obras de teatro, poemas, canciones, exposiciones y representaciones que los zapatistas tenían preparadas para mostrarnos su historia, su forma de vida, su realidad. Su lucha.

Realmente no puedo dejar de pensar que tuvimos una suerte increible. Normalmente, si quieres visitar un Caracol debes pedir permiso y tienes un guía y un tiempo limitado. Nosotras fuimos totalmente libres. Pudimos visitarlo, pasear, conocer y hablar con la gente. ¡Estábamos en el corazón del movimiento zapatista! Historia viva de la lucha por la dignidad y los derechos de los pueblos indígenas. Y no nos sentimos en absoluto ajenas a ello. No éramos unas turistas más, éramos parte del movimiento, de la revolución.

“Callando nos moríamos, sin palabra no existíamos. Luchamos para hablar contra el olvido, contra la muerte, por la memoria y por la vida. Luchamos por el miedo a morir la muerte del olvido… es necesario hacer un mundo nuevo. Un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos”. Subcomandante Marcos.
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Comments

  1. Laura camps segura says:

    Gracias por escribir y dar a conocer al mundo esta maravillosa experiencia que tuve la suerte no solo de poder vivirla y sentirla, si no de poder conpartirla contigo. Gracias.

    1. Asun Cardona says:

      ¡Para que muchos más puedan disfrutarlo! Una experiencia que nos abrió los ojos a otra forma de vida que siempre habíamos visto como muy lejana. Fue maravilloso estar allí y aprender contigo 🙂

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