Vivir viajando es posible, trucos y consejos para conseguirlo

vivir viajando

Seamos honestos. Vivir viajando no es fácil. Tendrás que hacer frente a dificultades, sentimientos y experiencias que no son tan maravillosas como habías planeado. Pero yo me pregunto, ¿no tenemos también problemas en nuestra vida diaria rutinaria (no me gusta este término pero así nos entendemos todos)? Seguramente para la mayoría de nosotros la respuesta sea afirmativa.

Si tu sueño es vivir viajando o sientes ese cosquilleo de curiosidad que te impulsa a hacerlo, olvídate de todo lo que te frena y lánzate a conocer el mundo. No te prometo que sea perfecto (la perfección está solo en nuestras mentes). Lo que te prometo es que no te arrepentirás jamás. Y como me decían mis amigos cuando cambié la oficina por el viaje: si no te gusta, ¡siempre puedes volver! Eso sí, con un montón de experiencias y recuerdos que te quedarán para siempre. 

¿Cómo vivir viajando?

Aquí te voy a explicar cómo hago yo para vivir viajando. Cada persona es un mundo y por eso NADIE (en mayúsculas, para dejarlo muy claro) tiene las recetas exactas de cómo vivir viajando. Las necesidades, los deseos y las personalidades son diferentes. Por ello, lo que me sirve a mí quizás te ayude o quizás no. Sea como sea, te invito a que tomes mi experiencia como un posible camino para empezar. Luego ya irás construyendo tu propio camino.

¿Qué significa exactamente vivir viajando?

Lo más importante es que te des cuenta de que vivir viajando no es hacer turismo de forma permanente —si esto es lo que buscas, ya puedes dejar de leer porque aquí no vas a encontrar ninguna respuesta. Habrá días en los que estarás tumbado en una playa paradisíaca, pero también tendrás decisiones que tomar, trabajo por hacer…

Playa Ancón en Cuba
Claro que también tienes la opción de despertarte en una playa del Caribe 😛

Vivir de viaje es un estilo de vida que requiere de responsabilidades. Y, por supuesto, también vas a establecer tu propia rutina. Solo que va a ser una rutina diferente. Ahora tú decidirás cómo quieres que sea y cuándo quieres cambiarla. Serás libre. Y tendrás que aprender a serlo, algo que no es del todo fácil, te lo digo por experiencia. Porque desde bien pequeñitos nos han enseñado a seguir unas normas, respetar los límites y ‘tomar decisiones’ de forma automática. 

Vivir viajando no implica abandonar tu vida

He leído muchas veces a personas que aseguran que abandonaron su vida cuando compraron un billete solo de ida. Reflexionemos un instante. ¿Cómo se puede abandonar tu propia vida? ¿No es un poco descabellado? Tú no puedes abandonar tu vida (en realidad, sí, pero es muy definitivo). Y es que tu vida no es un trabajo, ni una casa, ni unos amigos, ni siquiera una familia. Tu vida te la llevas a donde sea que vayas, elijas el estilo de vida que elijas. Tus amigos y tu familia van a seguir siendo tus amigos y tu familia estés donde estés. Solo que si vives de viaje encontrarás más amigos que se convertirán en nuevos miembros de tu familia. Solo sumamos.

Lao de origen glaciar en la British Columbia, Canadá
Y con paisajes como este no solo suma, si no que multiplica. ¿Alguna vez pensaste en bañarte en un lago de origen glaciar? ¡Está helado!

Todo te lo llevas contigo. Te lo digo por si has pensado en vivir viajando como método para huir de los problemas. Imposible. No se puede escapar de ellos. Lo mejor que puedes hacer es aprender a tratarlos desde tu interior. Y es que los problemas también forman parte de nuestra vida y van a venir con nosotros. De todos modos, viajar te va a dar la oportunidad de conocerte mejor, de aceptarte como eres, de ser más humilde. Y así, poco a poco, tus problemas se irán reduciendo hasta que desaparezcan, ¡o eso espero!

Y después de esta reflexión metafísica que estoy aprendiendo diariamente durante todos estos meses de viaje, vamos a las cosas prácticas.

El dinero, ¿cómo sobrevivir si vivo viajando?

En mi caso, como tiendo a ser bastante racional, lo hago con mis ahorros. Vivo viajando desde hace un año, pero estuve soñando con ello desde finales del año 2011. Como las hormiguitas, ahorraba, ahorraba y ahorraba más (aunque nunca me privé de nada). Tenía un sueño. Tardó en materializarse pero eso me permitió tener una buena cantidad como para no preocuparme por el dinero durante unos cuantos años.

No quiero decir que tengas que hacer lo mismo. De hecho, ¡ni se te ocurra esperar 6 años para cumplir tus sueños! Puedes trabajar por el camino y, de verdad, no vas a necesitar tanto dinero como crees. Porque, repito, vivir de viaje no es lo mismo que hacer turismo.

Pongamos que tu presupuesto es limitado. El mío lo es. Estuve viajando por Canadá con una media de gasto de 12€ al día. Eso supone unos 360€ al mes. Mi última habitación en Barcelona costaba exactamente eso. Y luego tenía que pagar facturas, comer y divertirme, claro. Difícilmente acaba el mes gastando menos de 700€ (siempre que no hubiera imprevistos y teniendo pocas necesidades materiales).

Dormir en el coche
En mi viaje por Canadá apenas pagué alojamiento, mi coche era mi casa.

Conseguir gastar tan poco no es difícil. Lo complicado es hacerlo en Canadá, aunque no imposible. Te cuento cómo lo hice en mis artículos:

Por eso la mayoría de viajeros eligen países más baratos. El secreto es no pagar por el alojamiento. Puedes comprar un coche, minivan o furgo económica como hice yo. Pero si crees que lo de vivir en el coche no es para ti, hay un montón de opciones:

  • Intercambiar trabajo por alojamiento. Prueba con Workaway ($38 al año una persona, $48 parejas), Worldpackers ($49 al año), Wwoofing ($40 una persona, $60 parejas) que son las más conocidas.
  • Cuidar casas mientras los dueños se van de vacaciones. Algunas webs interesantes son Trusted House Sitters ($130 al año) o Housecarers (gratis si te contactan los dueños de las casas, si quieres ser tú el que dé el primer paso, $50 al año).
  • Couchsurfing. Es una red social donde personas de todo el mundo ofrecen un lugar en su casa, puede ser una cama, un sofá o el suelo. También es la mejor manera de conocer personas que aman viajar. ¡Y no cuesta nada!

Ahora bien, por mucho dinero que consigas ahorrar y por poco que gastes, algo necesitarás trabajar. Lo más práctico es que te crees tu propio trabajo, puede ser digital o vendiendo algo en las calles. Yo me dedico al marketing de contenidos, así que tengo relativamente fácil conseguir trabajo esté donde esté. Seguro que tú también tienes algo que ofrecer, piensa en ello. Y si no, siempre puedes hacerlo a la manera tradicional: llama a la puerta y pide trabajo.

Aprender a vivir en el presente

Hace unos días leí una cita que me hizo pensar y reconozco que es muy cierta: “El ayer es historia, el mañana es un misterio, el hoy es un regalo, por eso se llama presente”. Si interiorizas esto, desaparecerán todos los miedos que ahora te frenan a dar el paso (ya sea para lanzarte a viajar o para lo que sea que sueñes).

 

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Además de aprender a vivir en el presente, también es necesario aceptarlo tal y como es. Comencé este artículo diciendo que vivir viajando no es fácil. Es un error pensar que estarás siempre feliz, que todo será maravilloso. La realidad es que elijas el modo de vida que elijas, tendrás momentos buenos, emocionantes, vibrantes. Pero también sufrirás, habrá días grises, preocupaciones, miedos…

Para mí los primeros meses fueron idílicos. Estaba feliz casi las 24 horas del día. Llevaba tanto tiempo queriendo salir a descubrir el mundo que veía cualquier inconveniente como una aventura. ¿Hay que dormir en el suelo? ¿Tengo que viajar en un autobús repleto de gente donde es complicado hasta respirar? ¿Dormir dos horas y salir a la carretera a hacer autostop? Sí, claro que sí. Todo ello es por la mejor razón del mundo. Hacer lo que siempre quise hacer.

Muncho Lake en Canadá

Claramente, esa sensación de felicidad constante no duró para siempre. Al cabo de un tiempo el cansancio se apoderó de mí. Muchos días soñaba con volver a casa y refugiarme en la rutina. Pero decidí que cuando llegara este pensamiento no iba a aferrarme a él. Yo he elegido este estilo de vida y no voy a rendirme por algunas incomodidades. Ahora trato de tomar esos malos momentos como una enseñanza, una oportunidad para aprender.

Vivir viajando es una experiencia única que te cambiará para siempre. Si has leído hasta aquí es que relamente te planteas cambiar tu forma de vida. Te invito a que agarres tus miedos y empieces a tratarlos para que dejen de ser miedos y se convertan en aprendizajes. ¡Y qué mejor manera de hacerlo que mientras disfrutas de tu sueño! Si después de todo no te gusta, siempre podrás regresar a la vida convencional. Lo importante es que no te quedes con las dudas de cómo sería vivir de viaje.

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