Cosas divertidas que pasan cuando vives y viajas en un coche

Vivir y viajar en el coche, cosas divertidas

Para los viajeros a tiempo completo, vivir y viajar en un coche es mucho más que ahorrarte el dinero del alojamiento. Es un estilo de vida, una forma de viajar que no solo te ofrece plena libertad, sino que es un método sumamente eficaz para eliminar tus prejuicios. Prejuicios contigo mismo y con los demás, claro. Vivir y viajar en un coche es exigente, duro en ocasiones; pero también extremadamente sorprenderte, divertido la mayoría del tiempo. Imagínate, el mundo está ahí fuera, en el patio de tu casa.

Los viajeros eran guerreros en vidas pasadas que ahora, ya sacrificados por tantas batallas, decidieron bajar las espadas, dejar de batallar para comenzar a amar y comenzar su guerra interna, sin reyes que los manden, sin leyes que martiricen, dejar de soñar en imperios, haciendo de su camino un sueño, gloriosos y pacientes, empezaron a disfrutar del presente…

Vivir y vivajar en el coche en América del Norte

Llevo recorridos los tres países de América del Norte, conduciendo más de 60.000 km en apenas dos años. Canadá me enseñó la libertad máxima. Y es que no hay mejor país para aprender a vivir viajando. Me gustó tanto que, después de llegar al centro de México, decidí volver y hoy vuelvo a escribir desde una library canadiense. Estados Unidos me sorprendió, conocí muchísimas personas desinteresadas y muchos amigos fugaces nos ayudaron a seguir con nuestro sueño de llegar al Polo Sur (sueño que sigue su curso). Y qué decir de México. De México me enamoré, de su gente, de sus playas, bosques, junglas, de esas personas que, por poco que tuvieran, no dudaban ni un segundo en poner un plato más en la mesa. Personas que se convirtieron en amigos y que siempre serán familia.

Cosas divertidas que pasan cuando vives y viajas en el coche

El coche no se enciende, ¡socorro!

Canadá, en algún lugar de Nova Scotia, segunda o tercera semana de vivir y viajar en el coche.

 

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Recordaré este atardecer como uno de los más excitantes, estresantes y esperanzadores de nuestro viaje en Canadá. Habíamos conducido hasta un mirador en una carretera secundaria del norte de Nova Scotia. La idea era quedarnos hasta que oscureciera y buscar un bonito lugar para pasar la noche. Llegamos, apagamos el motor y disfrutamos del espectáculo. Más tarde, cuando los últimos rayos de luz dejaban paso a la noche, decidimos que ya estábamos lo suficientemente solos como para ocultarnos en algún camino para dormir.

Pero… el coche no quiso moverse, quizás a Shuba le gustó ese lugar. Pero a nosotros, en aquel momento, no nos pareció la mejor idea. Miramos a nuestro alrededor y pedimos ayuda en un camping cercano. Era la primera vez que estábamos en apuros (hoy sé que la situación no eran tan grave, pero en ese momento sentí la fatalidad). Sin dudarlo un segundo, el dueño del camping, que también es mecánico, consiguió arrancar el motor de Shuba. Nuestro starter había dejado de funcionar; cuando apagáramos el motor, no podríamos volver a encenderlo. Nos ofreció dormir en su tallar, a unos 120 kilómetros de distancia. Para el viaje, un helado gigante y para saciar el hambre, una pizza recién salida del horno nos estaba esperando en el taller. ¡Primer encuentro con la hospitalidad canadiense!

Atascados en Toronto, lateros en la gran ciudad

Llegamos a Toronto con bastantes problemas mecánicos. Shuba estaba enfermo y no teníamos ni idea qué podía pasarle. El acelerador no respondía y habíamos tenido que pararnos demasiadas veces en medio de la carretera. No teníamos ni idea de qué podía pasarle. Y los mecánicos no pedían sumar astronómicas solo para darnos un posible diagnóstico. No queríamos pagar. Habíamos aprendido que si esperas lo suficiente, todo lo que necesitas llega de una forma u otra sin gastar un solo céntimo. El universo nos estaba proveyendo, estábamos convencidos de que esta vez también lo haría.

Mientras tanto, vivíamos en una playa de Tortonto, Cherry Beach, y nos dedicábamos a recoger latas por las calles de la ciudad para luego cambiarlas por dinero. Así conocimos y convivimos con personas cuyo hogar es la calle. Recuerdo cómo se sorprendían cuando, en lugar de comprar comida basura, cocinábamos en nuestra mini cocinita de gas. Ellos nos enseñaron algunos trucos para conseguir más latas, nosotros éramos unos novatos en el terreno. En la mañana, debíamos levantarnos temprano, antes que el camión de la basura, y recorrer todas las playas de la ciudad.

Una de esas mañanas, un hombre se sorprendió al verme trabajar y quiso ayudarme. Empezó a recoger latas conmigo. Tuve que explicarle que en su provincia solo podíamos conseguir dinero con los envases de bebidas alcohólicas y, por tanto, lo que él me traía no servía ya que eran latas de refrescos. Le pareció horrible y me aseguró que iba a escribir al gobierno para pedir que se reciclaran todos los envases. Y me dio unos dólares por mi gran labor de limpieza y reciclaje. Yo sentí que los lateros éramos el nuevo movimiento ecologista 😛

Estuvimos casi un mes en Toronto y alrededores. Estábamos un poco desesperados, pensando que no íbamos a poder continuar, cuando se nos ocurrió probar suerte en un concesionario de Subaru. Íbamos a ir con nuestra historia de viaje por Canadá. Estábamos cruzando el país con un Forester del 2002, prueba de la resistencia de sus vehículos. ¡Debían ayudarnos! ¡Éramos marketing! En realidad a Subaru no le importó lo más mínimo nuestra historia, pero sí llegamos al corazón de Mani, uno de los trabajadores del taller mecánico. Él nos dijo todo lo que le podía pasar al coche, nos hizo una lista con los sensores que habían dejado de funcionar y nos dio un presupuesto que casi me hace llorar. De hecho, habría llorado de no ser porque Mani nos puso en contacto con el “mejor mecánico de Subarus de toda la provincia”.

Le llamamos, nos citó en su casa. Supimos que estábamos en el lugar indicado cuando vimos la cantidad de Subarus que había en su garaje. Apenas nos saludó. No le interesaban demasiado las personas. Sí los coches. Miró el motor de Shuba, las notas de Mani, y nos cambió las piezas que estaban impidiendo que el coche funcionara correctamente. ¡Y lo hizo totalmente gratis, ni siquiera nos permitió pagarle el precio de las piezas! Estábamos listos para continuar el viaje, esta vez rumbo a las Montañas Rocosas.

Travelsandlives en Toronto

Buscados por la ley en California

Viajar y vivir en el coche no es tan sencillo en California, donde sí puedes acampar en medio de la ciudad si eres homeless, pero es ilegal descansar dentro del coche aunque estés en medio de la naturaleza. Así que, por enésima vez en la misma semana, nos despertó un sheriff en los alrededores de San Luís Obispo. eran algo así como las tres de la mañana, estábamos en un mirador al lado de la carretera, donde decidimos descansar después de buscar, sin éxito, algún sitio para escondernos.

El Sheriff llama a la ventana un par de veces, abrimos, nos pide la documentación. A mí me la devuelve enseguida, pero la de Sergio no llega… Esperamos unos minutos que se hacen eternos, un poco nerviosos. Al fin vuelve con el pasaporte y pregunta, “¿has estado en Chicago alguna vez?”. Extrañado, Sergio le dice que no y le explica que somo viajeros, que es nuestra primera vez en Estados Unidos. Entonces vuelve a preguntar: “¿no eres tú el Sergio García que se escapó de la policía en Chicago?“. ¡Obvio no! Parece que nos cree, nos devuelve el pasaporte y nos recuerda que allí no podemos dormir.

Los dos nos quedamos como si lo que acababa de pasar hubiera sido un sueño. Un sheriff nos pregunta si somos prófugo de la justicia y le sirve que ese mismo supuesto prófugo le diga que no es él. Pensamos que si Sergio hubiera sido ese Sergo García, tampoco habría declarado que era él… Y seguimos buscando, otra vez, un lugar para seguir durmiendo. Aprendemos que en California es mejor dormir en los pueblos o ciudades aparentando que eres un coche más.

Perro famoso en Loreto y mapas escritos en una servilleta

Loreto es un pueblo mágico de la Baja California Sur. Habíamos oído muchas historias de era un paraíso, así que quisimos pasar allí la Navidad, tirados en la playa bebiendo agua de coco. ¡Plan perfecto! Loreto superó nuestras expectativas. Llegamos por la mañana después de pasar la noche en una playa. Dejamos el coche aparcado en una calle no muy transitada y fuimos a explorar. Al regresar, encontramos un mapa y un mensaje en Instagram. Teníamos dos citas. El mapa nos invitaba a Las Palmitas y el mensaje nos indicaba que entráramos a cenar a la casa verde.

Mapa Loreto para llegar a Las Palmitas Travelsandlives

Dejamos el mapa para el día siguiente y buscamos la casa verde. Allí nos esperaba una señora con sus dos hijas que nos dio de comer y una bolsa llena de comida. Nosotros, felizmente les contamos las maravillas de viajar, la hospitalidad que encontramos en todos los lugares y animamos a su hijas a seguir sus sueños, fueran los que fueran.

Ese día dormimos en un mirador de la playa de Loreto. Teníamos que descifrar el mapa y llegar a Las Palmitas para el desayuno. Marco nos estaba esperando, nos contó que siempre invita a los viajeros. Estuvimos casi todo el día, compartiendo charlas, cervezas y comidas. Con una sonrisa enorme en la cara, nos despedimos hasta la próxima y fuimos a ver el atardecer a la playa, a la misma donde habíamos dormido ese día.

Allí nos encontraron Lilian y Rodrigo, una pareja que había salido a buscar al ‘perro famoso’. Sus amigos les habían contado que habían visto un coche lleno de fotografías de un perro famoso pero todavía no habían logrado verlo.

Shuba en una playa de Loreto Travelsandlives

Así que ellos se decidieron a encontrarnos. Nos hicimos unas fotos en la playa, sobre todo con Ganesh (supuesto perro famoso) y nos invitaron a darnos una ducha en su casa al día siguiente. Ducha que vino acompañada por un desayuno y una comida 🙂 ¡Gracias por compartirlo todo con nosotros!

Familia en Loreto Travelsandlives

Estas y un millón más de historias que quedan para el recuerdo son el día a día cuando vives y viajas en el coche. Historias que son una oda a la incertidumbre, a la sorpresa, a la ausencia de rutina. Historias creadas por personas reales que testifican, de primera mano, la bondad que hay en el mundo. Si es así como viajas o quisieras hacerlo, no dudes en dejarme un comentario y compartir tus propias historias. ¡Felices viajes!

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Comments

  1. Sergio says:

    Que divertido suena todo jajaja. Que bien esa actitud de dejarse fluir espero que el exito del perro famoso tambien fluya

    1. Asun Cardona says:

      Yo tspero que el éxito del perro famoso también fluya 🙂 ¡Suerte con ello!

  2. LUIZ ANTONIO KESSELRING says:

    soy un vie jo brasileño, 82, y vivo en una kombi, me gustan las historias de viajeros, buena suerte para ustedes, desde brasil….

    1. Asun Cardona says:

      ¡Muy buenas, Luís! Qué bueno que nos escribas, será un placer encontrarte por Brasil, te avisamos cuando lleguemos e intercambiamos muchas de esas historias 🙂 ¡Abrazos!

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