Consejos para evitar malas experiencias en Marrakech

Plaza Djemaa-el-Fna

El turismo descontrolado mata a las ciudades, es algo que estamos viviendo en muchas ciudades europeas. Pero Marrakech ha traspasado la linea por mucho, muchísimo. Cuando visité la ciudad por primera vez en junio de 2016 tuvimos algún pequeño percance pero, en general, la expreciencia fue positiva. Dos años después, no puedo decir lo mismo. De hecho, ya no sé si volveré algún día. Las malas experiencias han sido mucho más frecuentes y absolutamente más intensas.

Marrakech es una ciudad abrumadora, muy difícil. No estoy segura de que pueda ser de otra forma. Aún así os voy a contar lo que me pasó y algunos consejos para evitar malas experiencias en Marrakech si decidís que vale la pena verlo con vuestros propios ojos.

Marrakech, cómo evitar malas experiencias

Un mercado donde todo vale

La Ciudad Roja es un centro comercial donde todo vale, un ring de lucha libre donde muchos de sus habitantes (por suerte todavía quedan buenas personas) se han convertido en auténticos zombis de la venta que solo ven al viajero como un billete con patas. ¿Tratarte como a una persona? No, aquí eso no es lo normal.

¿Cómo evitarlo? La verdad es que no tengo la respuesta. In sha’a Allah! Solo algunas reglas que me han sido muy útiles para no salir corriendo.

Medina Marrakech

¿Cómo evitar malas experiencias en Marrakech?

1. No dejes que te guíen

Si no quieres que la ciudad te deprima, mentalízate de que has venido a jugar. No les des la oportunidad de ‘ayudarte’ porque ayuda será lo único que no vas a recibir.

Marrakech es famosa por los zocos de su medina. Un complejo entresijo de calles estrechas donde las señales son escasas y difíciles de seguir. Dentro del laberinto, encontrarás a comerciantes, a locales comprando, a un montón de visitantes tan o más perdidos que tú y a hombres cuya única tarea es confundir todavía más a los turistas. Su estrategia es indicarnos que vamos en la dirección equivocada (aunque no sea cierto). Pero no te equivoques, no quieren ayudarnos. Su objetivo es mostrate la ‘salida correcta’ para que les pagues. No les des la oportunidad.

Esta fue la primera y única mala experiencia que tuve en Marrakech en mi primera visita. Buscábamos el riad Dar Cherifa, el más antiguo de la medina. Una verdadera joya, un oasis de paz y amabilidad en la caótica Marrakech. Totalmente recomendable. El único inconveniente es que es extremadamente difícil llegar. Es necesario pasar por los callejones  que os muestro a continuación para encontrarlo (las fotos no son de muy buena calidad para sirven como prueba documental).

Calles Medina de Marrakech

Así que andábamos de un lado par otro sin saber por dónde seguir y un hombre nos preguntó. Seguro que pensó algo así: “Más turistas perdidas de quienes sacar un poco de dinero”. Le mostramos el lugar que busábamos y nos indicó cómo llegar. Como no os entendíamos muy bien, terminó acompañándonos, aunque le dijimos que no era necesario, pero él inisistió. Cuando llegamos le dimos las gracias por su amabilidad. Pero eso no fue suficiente. Nos quedamos de piedra cuando nos pidió dinero. Nosotras insistíamos en que no teníamos nada y él gritaba cada vez más fuerte. Se puso tan agresivo que acabamos dándole algo por puro miedo.

Google Maps para perderte menos
Las guía o los mapas son el imán perfecto para atraer a este tipo de personas. Hasta este incidente yo era bastante asidua a recorrer las ciudades con los mapas de las guías. Desde entonces jamás he vuelto a utilizar una. Ahora lo que hago es guardar los lugares que me interesan en los destacados de Google Maps y descargo el mapa de la ciudad para tenerlo offline. Así puedo ver todas las calles de la ciudad sin conexión. Luego solo hay que buscar los puntos marcados. No es la solución última y verdadera, pero te ayudará a perderte menos.

2. Prepárate para caminar

Los taxistas son los grandes magos del timo. He visto cómo muchos turistas aceptan un trayecto corto por 50 dirhams (no llega a 5€ y podríamos pensar que es un precio adecuado porque eso es lo que pagaríamos en nuestro país de origen. Para mí esto es un error. Debemos pensar cuánto valen las cosas en el lugar que estamos visitando, cuánto cuesta para las personas que viven en esa ciudad. De otro modo estaríamos contribuyendo a incrementar los precios y la gente del lugar acabaría no pudiendo pagar los servicios básicos). Además, en las horas de mayor afluencia, solo aceptan llegar a quienes van al aeropuerto ya que el precio de la carrera es mayor.

Esto es exactamente lo que nos pasó. Íba caminano por la calle con la mochila en la espalda, había dejado el hostal y antes de ir al aeropuerto quería visitar los jardines Majorette. Un taxista me pita, se para a mi lado y me pregunta “aeroport?” Le digo “no, Jardín Majorelle”. Gruñe, pone mala cara y sigue su camino sin molestarse en contestarme. Y yo, un poco indignada, creo oir sus pensamientos”bah, un billete pequeño, ni me agacho a recogerlo, hay un montón de los grandes por ahí”.

Así que entre unos que no se molestan y otros que quieren llevarte pero timarte también, la mejor opción es caminar. A no ser que realmente tengas que ir al aeropuerto, todo lo demás está a distancias prudenciales. Lo más lejos quizás sean 45 minutos y eso si quieres ir a la estación de trenes.

3. Las tanerías, la gran estafa

En mi opinión esta es ‘la gran estafa‘ y todo lo que te haya pasado hasta llegar aquí ha sido una tontería en comparación. Os explico.

Entono también el mea culpa porque no investigué absolutamente nada antes de llegar. De hecho, ni siquiera teníamos pensado ir a las tenerías de Marrakech porque ya las vimos en Fez. Pero encontramos a un ‘no-guía’ que nos recalcó lo bonito que era y que teníamos que visitarlas… bla, bla, bla. Caímos en la trampa.

Tanerías Marrakech

Nos llevó y no nos pidió dinero, ¡qué alivio! Eso sí, nos condujo directamente a la trampa. El ‘no-guía’ nos presentó al ‘sí-guía’ y nos dejó con él. De nuevo, volvimos a cometer un error, no negociamos el precio. Y no lo hize porque, tontamente, pensé que nos pedirían lo mismo que en Fez, 20 dirhams cada una. ¡Error! Jamás, jamás, jamás des por hecho un precio. Jamás empieces un tour sin haber acordado el coste.

El guía nos condujo por dos tenerías: la curtiduría bereber y la curtiduría árabe. Eran interesantes y el olor era soportable. La gira duró unos 10 minutos, y nos acabó metiendo en una tienda de artículos de cuero. Jugamos su juego, miramos un poco y no compramos nada. Nos fuimos. No sin antes escuchar gritos de “¿a qué has venido aquí?”, “¿por qué me haces perder el tiempo?” y no sé cuantas estupideces agresivas más.

Aunque la verdadera fiesta empezó al salir.

¿Quién nos estaba esperando a la vuelta de la esquina? El ‘sí-guía’ que reclamaba su pago. ¡Y nos pedía la locura de 150 dirhams! Le dije que no teníamos tanto dinero, que solo le podía dar… la verdad es que no recuerdo el importe, pero era mucho menos. Se puso a gritar: “No, estas son personas pobres, hay que ayudar a la cooperativa”. Le insito que no puedo (lo que era totalmente cierto, pero aunque pudiera tampoco se lo daría). Me sigue gritando y nosotras empezamos a caminar rápido en dirección opuesta hacia donde habíamos venido. Nos persigue. Le vuelvo a decir lo mismo, calmada, firme y enfadada (tuve un poco de miedo de que la agresividad verbal se transformara en física, me sentí rodeada). Finalmente, con un gesto de desprecio absoluto me abre la mano, le dejo el poco dinero que tengo y se va.

Cuero en las tanerías Marrakech

Para que no te estafen en las tanerías

  • Piensa si de verdad quieres ir y no vayas si ya has visitado otras tanerías, especialmente las de Fez que son mucho más impresionantes.
  • Ve en grupo. Te sentirás más seguro y podrás compartir el precio del tour.
  • Evita que vean cuánto dinero tienes. Ten unas monedas a mano, pero esconde los billetes.
  • Contrata a tu propio guía.

4. Espectáculos en la plaza Djemaa el-Fna, ver y pagar

Esta es la arena principal del centro de lucha libre que es Marrakech. Seguro que ya habrás oido las maravillas de la plaza Djemaa el-Fna y no seré yo quien las niegue. La plaza está llena de vida y es una visita imprescindible. Tan solo ten encuenta dos cosas:

1. Aléjate de los explotadores de monos, de serpientes o de cualquier otro animal y mantén una distancia prudencial con todo músico, contador de cuento o quien sea que este dando un espectáculo. Acércate solo a grupos numerosos donde puedas pasar desapercibido y no te quedes más de un minuto. ¡Ah! Y ni se te ocurra hacerles fotos. Si cumples estas reglas solo tendrás que decir “no, gracias” unas cuentas veces, pero te dejerán tranquilo.

Eso sí, si caes en la trampa de pararte y mirar o si les haces una foto (aunque no les hayas enfocado a ellos), estás perdido. Los más suaves te pedirán dinero y te pondrán malas caras si les das menos de lo que esperas o no les das nada. Pero muchos llegarán incluso a perseguirte diciendo “Give me money for the picture! Give me money!!” claramente enfadados y muy agresivos.

Mira la cara de este hombre. Yo solo estaba encuadrando, buscando un plano bonito de la plaza, no había tomado la foto y así vino hacia mí. Entonces tuve sí que le tomé la foto.

Djemaa-el-Fna

2. Si vas a cenar en los puestos de la plaza, cuidado. Después de un día intenso, de agotadoras negociaciones, de rechazar a los numerosos ‘no-guías’, llegamos a cenar a la plaza. Recuerdo de nuevo mi anterior visita a la ciudad porque fue una experiencia encantadora. Los chicos que iban buscando gente para llenar las mesas fueron muy amables y conversamos gratamente con alguno de ellos. Y, ahora, en mi segunda visita me pareció que esto no había cambiado. El humor de ellos seguía siendo el mismo.

Así que nos sentamos. Yo no tenía mucha hambre y se me ocurrió pedir solo verduras. Evidentemente me iba a salir barata la cena. Y el camarero no staba dispuesto. Así que después de decirle una y otra vez que no quería nada más que verduras, me arrancó el pan y los cubiertos y empiezó a gritarme. Lógicamente nos levantamos y nos fuimos, aunque seguimos escuchando los gritos un buen rato más.

Al final, acabamos cenando en otro restaurante de la plaza y el chico que nos había sentado en el primer puesto se disculpó y nos invitó a un té (aunque a la hora de pagar había desaparecido y tuvimos que esperarle un buen rato).

Ah, y cuidado con aquello que no pides (pan, aceitunas) porque puede duplicar el precio de la cena.

Comida Marrakech

5. Si no vas a comprar, no mires, no entres y mucho menos regatees

Los árabes son conocidos en el mundo entero por sus habilidades comerciales. Lo cierto es que son buenos vendiendo y cuando estuve por primera vez en Marrakech me divertí mucho con alguno de ellos. Todo funciona perfectamente hasta que te niegas a comprar lo que, ilusa de ti, te has parado un instante a observar. Entonces, la cortesía de estos famosos comerciantes desaparece por completo y aperece, de nuevo, la agresividad propia de las arenas de combate.

Ten en cuenta que en Marruecos el regateo es lo normal, pero en Marrakech es exagerado. Regatea consciente de que empiezan cobrando cuatro o cinco veces más del precio justo.

Puntualizaciones y aclaraciones finales

1. No soporto las generalizaciones. Encontré a algunas personas honestas también en Marrakech, personas a las que hubiera dado un enorme abrazo por darme un poco de calor en momentos tan fríos. Recuerdo con especial cariño a un vendedor de telas que nos acogió en su tienda, nos trató como personas y no se molestó porque nos fuéramos sin comprar. Eso hizo que al final volviéramos y le compráramos el pañuelo.

2. Escribo este artículo contando mi propia experiencia que, por supesto, no es aplicable a todos por igual. La única manera que tienes de conocer un lugar es por ti mismo. Así que, a pesar de todo lo malo, te invito a que viajes a Marrakech y saques tus propias conclusiones.

3. Marruecos es un país estupendo, con personas maravillosas que me ha encantado conocer. De hecho, en el resto de lugares que visité no tuve ni una sola mala experiencia. Te invito a que leas mi artículo ‘Impresiones y aprendizajes de una noche en el desierto del Sahara‘ donde te explico lo mucho que me agradó la cultura Amazigh (o más conocida como Bereber).

Marrakech zoco

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Comments

  1. Pablo says:

    Exelente resumen asun escribiste lo que muchos no se atreven a contar desde afuera de un Tour.

    1. Asun Cardona says:

      Muchas gracias, Pablo. En este blog quiero contar mis experiencias, tanto buenas como malas. Porque viajar no siempre es un camino de rosas y muchas veces esa parte se nos oculta. Igualmente Marrakech es precioso, y si con esto puedo ayudar a quienes viajen allá, me doy por satisfecha. ¡Gracias de nuevo por tu comentario!

  2. Alba says:

    Creo que fuimos a dar con el mismo no-guia y el mismo si- guia porque fue nuestra misma experiencia. He de decir que en nuestro viaje de 4 días solo nos pasó eso , por lo general , se “portaron muy bien “ con nosotros.
    Enhorabuena por el post y por explicar lo que muchos no quieren contar. Parece que cuando viajas todo es todo maravilloso.
    Un saludo

    1. Asun Cardona says:

      ¡Hola, Alba! Me dio tanta rabia esa experiencia… al final te arruinan un poco el viaje. Yo sigo viendo Marrakech como una ciudad preciosa y espero que todo mejore. Me encantaría volver y tener que retractarme de lo aquí escrito. De momento esto es lo que yo sentí y cuanta más información transmitamos los que ya vivimos estas experiencias, mejor, pues yo creo que ayudan a quien viaja por primera vez a Marrakech. ¡Mil gracias por tu comentario!

  3. Luz E. says:

    Hola Asun. La verdad es que los que escribimos deberíamos dejar de contar las malas experiencias. Por ejemplo, yo sobre Marrakech solo había oído maravillas, lugares fotogénicos, al máximo muchos turistas… me alegra de que alguien cuente su experiencia sea como sea. ¿Que es mala? No pasa nada, cuento mis consejos para evitar malas experiencias en una ciudad tan caótica como Marrakech. Muchas gracias por tu opinión y enhorabuena.

    1. Asun Cardona says:

      ¡Hola, Luz! Lo cierto es que Marrakech es una ciudad preciosa, una de las más bellas que conozco. Lo que pasa es que se ha masificado tanto que allí todos quieren su parte del pastel. Muchas veces a costa de tratar mal a quienes van a visitarla. Yo lo entiendo un poco. Quizás piensan que el turista tiene mucho dinero para gastar (aunque no tiene por qué ser cierto), además está el hecho de que el marroquí es un comerciante por excelencia. Y eso, juntado con el turismo descontrolado, puede llevar a situaciones como esta. Yo quise denunciarlo aquí porque me pasó como a ti, que solo había escuchado comentarios positivos sobre Marrakech. Gracias por tu comentario 🙂

  4. M Cruz says:

    Hola! La verdad es que no nos habían hablado bien de Marrakech y parece que los comentarios no iban mal encaminados. Así que agradecemos la sinceridad con la que nos hablåis porque no todo es tan bonito como lo pintan

    1. Asun Cardona says:

      ¡Hola, M Cruz! Todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. La ciudad es preciosa, y aprender a moverte por allí es todo un reto. Pero claro, en este caso, la parte negativa tiene mucho peso y sentí la necesidad de contarlo 🙂

  5. Marina says:

    Hola Asun! Se agradecen artículos sinceros como el que has escrito y con consejos para evitar malas experiencias, aun no he estado en Marruecos pero tengo muchas ganas de conocer ese país.
    Un saludo!

    1. Asun Cardona says:

      Muy buenas, Marina. Muchas gracias por tus palabras. Te encantará Marruecos, solo ten cuidado en Marrakech y en Fez que son las ciudades más turísticas y ya verás que tendrás una bonita experiencia 🙂

  6. Maria says:

    Hemos ido a pasar unos días a Marrakech, cogimos mi marido mis dos hijas y yo un taxi Le dimos la dirección de un restaurante y acabamos en un barrio muy raro nada más entrar nos paran el taxista baja la ventanilla y un chico ratito Le enseña dinero (seguro que Le pagan por llevar allí a clientes) mi hija empieza a gritar asustada el taxista se lo repiensa y da la vuelta y conseguimos que nos deje en un lugar céntrico cerca de la plaza. No quiero ni pensar que nos podría haber pasado si mi hija no se pone histérica y asusta al taxista. Es una ciudad con encanto pero no cuidan el turismo, es lamentable

    1. Asun Cardona says:

      Hola, María. Gracias por compartir tu experiencia, así es posible que podamos evitarlo entre todos. ¡Conocimiento es poder! La verdad es que con tanta masificación turística hay muchas personas que intentan aprovecharse de la situación a cualquier precio. Hay que tener muchísimo cuidado. Esperemos que situaciones como la tuya no le pasen a nadie más y que nos podamos quedar con la sensación de haber conocido a las buenas personas que hay en Marrakech. ¡Un abrazo!

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