Alaska Highway, conduciendo hacia el Polo Norte

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¿Quién no ha soñado alguna vez con conducir la mítica Alaska Highway, llegar hasta el polo norte, perderse por las tierras heladas de Alaska y sumergir los pies en el frío Océano Ártico? Para mí ha sido un sueño desde que empecé a explorar Canadá. Y es que no podía continuar mi aventura americana sin llegar al punto más al norte del continente. De hecho, quiero que empiece allí. Alcanzar el Océano Ártico y continuar hacia el sur, hasta el Océano Antártico. Vamos a ver si lo consigo 😛

Y aquí empiezan las decepciones. Imposible llegar al punto más septentrional de Alaska sin coger un avión. Obviamente, pagando un precio elevadísimo por el billete. Y como mi viaje es muuuy low cost, esta opción queda descartada. Sería mucho más sensato y viable localizar el lugar más al norte conectado por carretera y, por lo tanto, accesible en coche. 

Dos opciones:Tuktoyaktuk sin salir de Canadá o Prudhoe Bay en Alaska. El primero a una latitud de 69°26′34″ norte y el segundo a 70°18′27″ norte. ¡Así que nos vamos a Prudhoe Bay Tuktoyaktuk! ¡Alaska ya está más cerca! Aunque la idea de conducir la recién estrenada Inuvik – Tuktoyaktuk Highway queda pendiente.

Finalmente decidimos olvidarnos de Prudhoe Bay porque el acceso al Océano Ártico es privado y Viajar al Ártico canadiense, la Dempster Highway y Tuktoyaktuk.

Alaska Highway, 2.232 km de aventura

Y comenzamos en el kilómetro cero de la mítica autopista que comunica Dawson Creek, la Columbia Británica canadiense, y Delta Junction en el corazón de Alaska. Aunque muchos consideran que el final real de esta autopista está en Fairbanks, lo que significan 155 kilómetros más al norte. Sea como sea, la Alaska Highway está considerada popularmente (no es oficial) como parte de la famosa Pan-American Highway, que se extiende hasta el sur (sin contar la discontinuidad en Panamá) de Argentina. 

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El recorrido entero se puede hacer en 3 días fácilmente, eso sí, parando poco. Yo te recomendaría que reservaras un mínimo de 6-7 días para tomártelo con calma. La travesía cruza Yukon, el más occidental de los tres territorios del norte canadiense, donde a finales del siglo XIX se desató la fiebre del oro en el río homónimo. De hecho, las guías turísticas todavía lo apuntan como una actividad que no te puedes perder. Busca oro en el río Yukon y si lo encuentras, es tuyo. 

Este recorrido es toda una aventura y muchas veces la soledad será tu única compañera. Tendrás que acostumbrarte a dormir en el coche en medio del bosque (siempre puedes hacerlo donde haya más coches pero te perderás parte del misticismo), te familiarizarás con los sonidos de la naturaleza, aprenderás a vivir sin electricidad (llevar una batería de repuesto para la cámara siempre es una buena idea y el móvil podrás cargarlo en el coche). Así fue nuestra ruta. Y es que la aventura en sí no está solo en disfrutar del camino hacia “la última frontera”, sino en las experiencias que vivimos.

Te dejo unos artículos donde puedes saber cómo conseguimos el coche en Canadá y otras cuestiones básicas que pueden ser problemáticas cuando vives en el coche.

¿Cómo llegar al km 0 de la Alaska Highway?

Llegar a Dawson Creek ya es una aventura en sí misma. Nosotros salimos desde Calgary y optamos por cruzar las enormes praderas de Alberta (casi 9 horas sin parar). Otra opción es cruzar los parques nacionales de Banff y Jasper (unas 11 horas). Totalmente recomendable si tienes tiempo. 

También puedes llegar desde Vancouver atravesando la Highway 97; según Google Maps son 13 horas y media. 

ETAPA 1. De Dawson Creek a Fort Nelson

Después de conducir durante horas para llegar, no te imaginas la alegría cuando por fin vimos el cartel que te avisa de que has llegado al kilómetro 0 de la Alaska Highway. De hecho, habíamos automatizado tanto la conducción que nos lo pasamos y ¡casi nos lo perdemos! Afortunadamente, en algún rincón de nuestro cerebro algo se iluminó a tiempo para ver el cartel cuando ya lo estábamos dejando atrás. Obviamente dimos la vuelta y paramos a hacernos las fotos de rigor. Típico pero necesario 😛

Después de Dawson Creek, el camino decepciona un poco. Es la parte más aburrida por ser meramente industrial. Todavía no se ven montañas y los pueblos que se cruzan son un pelín decadentes. Aunque la vida salvaje le da un toque aventurero. Y eso que nosotros no habíamos tenido demasiada suerte en eso de ver animales. Nos habíamos pasado el invierno buscando alces y en nuestra la ruta por Canadá (agosto-noviembre) tampoco habíamos visto ni un solo oso. Empezábamos a pensar que los osos son los padres 😆 

Y cuando parece que nada te sonríe, de repente vimos la cabecita de un oso negro asomado detrás del quitamiedos de la autopista. ¡¡Nuestro primer oso!! Y ahí que nos paramos, nos pusimos en su dirección y a cierta distancia (siempre dentro del coche, claro) nos pusimos a hacerle fotos. Creo que le hice unas 50, sin exagerar. Y solo nos fuimos porque la ubicación no era del todo cómoda, parados en medio de la autopista sin poner las luces de emergencia por miedo a asustar al animal.

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ETAPA 2. De Fort Nelson a Watson Lake

Aquí empieza lo que todo viajero espera de un viaje hacia Alaska. Es el momento de descubrir todas las maravillas que la naturaleza nos ofrece en esta ruta. Quizás este sea el tramo de mayor belleza de toda la autopista hacia Alaska.

Y es que conducir estos 525 kilómetros es encontrarse con lagos, ríos, rápidos, cañones que te dejarán impresionado y las Rocky Mountain del norte. No te olvides de mantenerte alerta, porque aquí será todavía más fácil encontrar vida salvaje: osos negros, grizzlies (osos marrones), ciervos, caribúes, alces y lobos son bastante comunes.

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4 lugares donde parar

Stone Mountain Provincial Park

La Alaska Highway cruza este parque durante 14 kilómetros, así que una buena opción es parar en el lago Summit. Y si necesitas estirar las piernas puedes aventurarte a completar el Summit Peak Trail, un trekking de 6,7 kilómetros ida y vuelta que te llevará al Summit Peak. El camino está señalado como moderadamente difícil, 3 horas y media de subida y una hora y media de bajada.

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Muncho Lake Provincial Park

Muncho Lake es, con diferencia, el lugar que más me llamó la atención de toda la ruta. 12 kilómetros de serenidad y aislamiento, rodeado de montañas nevadas, vida salvaje y flores silvestres. El paisaje del parque es impresionante, solo el color del lago ya te dejará impresionado.

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Liard River Hot Springs

Nosotros no entramos (preferimos disfrutar de las hot springs que no han sido intervenidas por el ser humano y que son gratis, claro) pero durante la ruta todo el mundo hablaba maravillas de este lugar. Así que si te quedas, estaremos encantados de leer qué nos hemos perdido en los comentarios.

Sign Post Forest en Watson Lake

Imposible pasar de largo por lo curioso de este lugar. Vimos el bosque de señales desde la carretera y no pudimos evitar parar a preguntar: ¿¡por qué tantas?! Según nos contaron en el centro de información (por cierto, unas personas maravillosas trabajan allí, nos rellenaron las botellas de agua y nos dieron un montón de información), desde 1942, viajeros de todo el mundo lo han construido trayendo letreros desde sus lugares de origen. ¡Tienen más de 77.000 carteles y todavía es posible añadir más!

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Y todo comenzó con un soldado estadounidense, Carl Lindley, que echaba de menos su casa. Imaginaos: es 1942, un joven trabaja en la construcción de la Alaska Highway, en medio de la nada, rodeado de bosque y osos, con un frío terrible, lejos de su familia y amigos. Así que decidió instalar un cartel con el nombre de su pueblo y la distancia a la que estaba: Danville, Illinois, 2835 millas. Años después son miles los que, como Lindley, han colocado allí un cartel recordando cuál es su hogar.

ETAPA 3. De Watson Lake hasta la frontera con USA

Watson Lake es el punto de entrada a una nueva provincia canadiense, el Territorio del Yukon, un lugar del que te enamorarás. 

En el largo camino entre Watson Lake y Whitehorse viajarás a través de montañas y bosques, pasando por los lagos Teslin y Atlin, donde el paisaje se vuelve más agreste.

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En este tramo empezarás a ver un montón de señales que te indican la posibilidad de encontrar bisontes en la carretera. Nosotros ya los habíamos visto en algún parque nacional de Canadá pero fue toda una sorpresa verlos a los lados de la autopista, pastando o descansando, ajenos a los vehículos y a la cantidad de viajeros que, como nosotros, se paraban en medio de la carretera para fotografiarlos. 

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Y así fue el resto del viaje hasta Whitehorse. Bajamos como un millón de veces a verlos y otras simplemente reducíamos la velocidad y los contemplábamos desde la comodidad del coche. 

Bisontes en la Alaska Highway

Whitehorse es la ciudad más grande a lo largo de la autopista de Alaska y capital del Yukon. Aunque no tiene un gran atractivo, merece la pena hacer un alto en el camino, caminar por sus calles, conocer la historia de la fiebre del oro y hacerte una idea de cómo son las ciudades en este extremo del mundo. 

Salimos de Whitehorse siguiendo la Alaska Highway, la única carretera que hay en Yukon para entrar y salir de Alaska. Y en breves volvemos a encontrarnos con la soledad de la carretera. Parece que este tramo todavía será más solitario, ¡nos encanta!

Sentimos que cada vez estamos más cerca de Alaska cuando vemos las monumentales montañas del Parque Nacional Kluane. Poco después de dejar Whitehorse ya comenzamos a verlas en el horizonte, pero nos costó unas dos horas llegar. Son 22,015 kilómetros cuadrados de glaciares, marismas, montañas y dunas de arena prácticamente intactos. Con Mount Logan y Mount St. Elias, el segundo y tercer pico más altos de América del Norte (el más alto está en Denali National Park en Alaska). Nos acompañarán durante el resto de la travesía, ya que son la frontera natural entre Alaska y Canadá. 

ETAPA 4. Desde la frontera hasta Delta Junction

Después de recorrer cerca de 2000 kilómetros desde que empezamos la Alaska Highway, y más de 2700 km desde que iniciamos el viaje con la idea de cruzar la última frontera estadounidense, la satisfacción de alcanzar el primer objetivo es difícil de describir. Realmente nos dimos cuenta de que podemos conseguir todo lo que nos estamos proponiendo; que llegar hasta el extremo del mundo no es tan difícil, que todo es cuestión de ser persistente y un poco autosuficiente. 

Pues bien, por fin llegamos al cartel que indica que estamos entrando en Alaska 🤩

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Consejos para cruzar la frontera

Estábamos un poco nerviosos por cruzar la frontera, por si nos dirían algo de cómo tenemos el coche (el pobre necesitaba una sesión de limpieza muy intensa y pasar por urgencias cuanto antes, por si tenían que revisarlo y desmontarlo todo (demasiados prejuicios asociados a las fronteras). 

Afortunadamente, todo ese nerviosismo estaba infundado. Pasar a USA desde Canadá no puede ser más sencillo. Nada de esperas. Nada de revisiones, ni registros. Solo nos pidieron los pasaportes, revisaron cuándo habíamos entrado a Estados Unidos por última vez y nos cobraron los 6 dólares de la visa.

Lo cierto es que fueron muy amables. Nosotros teníamos muchas dudas por si nos dejarían volver a cruzar el país una vez que quisiéramos continuar el viaje hacia el sur. Ellos nos aconsejaron cómo hacerlo. Te lo explico por si tienes la misma duda:

  • En la frontera compras la visa (6$). No es más que un papel que dice cuándo has entrado a Alaska.
  • Tienes 3 meses para permanecer en el estado. Ahora bien, allí nos aconsejaron que si queríamos volver a entrar en poco tiempo, no debíamos gastarlos. Si no ellos entenderán que solo hemos salido de Estados Unidos para volver a entrar.
  • Cuando salgas de Alaska, asegúrate de devolver el papelito de la visa. Así en aduanas sabrán el día exacto de tu salida. 

Y listo. Si seguíamos estos consejos, en teoría, nos darían otro mes para cruzar hacia México. Aunque yo espero que nos vuelvan a dar 3 meses y poder explorar con más tiempo 🙂 Actualizaré este post en cuanto lo sepa. 

Alaska: Tok y Delta Junction

A Tok se la conoce como la capital de los perros de trineo de Alaska y para llegar a ella hay que recorrer unas 100 millas (160 km) desde la frontera. Así nos vamos  haciendo una idea de cómo son las distancias en esta parte del mundo.

Nosotros queríamos limpiar el coche, ducharnos y pasar, como mínimo, un día en la biblioteca. Nada de nada. Preguntamos en una gasolinera dónde localizar un aspirador para el coche. La respuesta, en Fairbanks. ¿En serio? ¿Hay que conducir otras 200 millas (312 km)? 

También nos dimos cuenta de que estábamos en otro país y había que acostumbrarse a él. Los comercios funcionan relativamente diferente; la moneda cambia, es más cara y los precios son los mismos, por si Canadá nos parecía caro… ¡Puedes comprar armas en las tiendas! 

Realmente en Tok no encontramos nada. Quizás en invierno se puede disfrutar de andar en trineo. 

Así que continuamos conduciendo hacia Delta Junction, el final oficial de la Alaska Highway. Y, desde allí, hacia la aventura de Alaska. Ahora vamos dirección al punto más al norte para tocar aguas del Océano Ártico.

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